TIENDA

El sueño de Juan Sutil de ofrecer al mundo vinos que fuesen embajadores de nuestra tierra y de su gente tuvo en su sobrino Diego García de la Huerta el constructor que lo hizo realidad.

Diego fue el primer enólogo de la viña, quién dio vida a su filosofía enológica plasmada en vinos que fuesen verdadera expresión de la variedad, de su terroir y de las manos que los elaboran.

Fue él quien recorrió Chile buscando la combinación perfecta de clima y tierra para plantar viñedos. De Limarí le atrajeron muy especialmente sus suelos calcáreos y el toque “mineral” que les dan a los vinos, especialmente los blancos. De Cauquenes llamó su atención los suelos pobres y los racimos con granos pequeños que dan vinos muy concentrados y de color intenso.